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No hace falta comprar el iPhone que se dobla para que tu pantalla se vea distinta

#iOS#macOS#Diseño#Liquid Glass#iPhone Duo#Novedades
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Le prestas tu iPhone a tu cuñado para que tome una foto en la boda, y en vez de darte las gracias te pregunta qué le hiciste al teléfono. No instalaste ninguna app rara. Son los botones: ahora se ven como si tuvieran vidrio de verdad encima, con luz que se mueve cuando deslizas el dedo.

Ese comentario se va a repetir mucho apenas instales iOS 27. Apple lleva un año construyendo un lenguaje visual nuevo, y en el evento del 9 de septiembre lo empujó todavía más lejos, junto con el cambio de forma más radical que le ha hecho al iPhone desde que existe.

Un vidrio que ya lleva un año madurando

Liquid Glass no es de este año. Apple lo estrenó con iOS 26 hace doce meses, con botones y menús que imitan cristal traslúcido en vez de las superficies planas de siempre. La primera versión se sintió inconsistente: en ciertas pantallas costaba trabajo leer el texto sobre tanto brillo.

Con iOS 27 y macOS 27 Golden Gate, Apple ajustó la refracción y el contraste para que el efecto se vea parejo en toda la interfaz, y agregó algo que no traía la primera versión: un control deslizante para decidir qué tan transparente o sólido se ve el cristal, desde casi opaco hasta completamente translúcido. Quien encontraba mareador el efecto original ya no tiene que vivir con eso. Puedes ajustarlo desde Configuración, sin perder ninguna función en el camino.

En la Mac el cambio se nota también en las barras de herramientas, que ahora se ven iguales entre ventanas, y en los íconos de la barra lateral, que llevan color para identificar cada sección más rápido. Las esquinas, además, son un poco menos redondeadas que en la versión pasada.

La bisagra que sí cambia la conversación

Pero el cambio de diseño que va a acaparar las pláticas de WhatsApp no es una barra de herramientas. Es el iPhone Duo, el primer plegable de Apple. Cerrado se ve como un iPhone angosto de 5.4 pulgadas. Abierto, la pantalla crece a 7.6 pulgadas, sin muesca ni agujero a la vista porque la cámara para videollamadas quedó escondida debajo del panel.

Cerrado mide 11.3 milímetros de grosor; abierto, se queda en 5.2. Pesa 254 gramos, bastante más que un iPhone normal, pero menos de lo que muchos esperaban de una primera generación. Apple lo hizo de titanio, con Ceramic Shield 2 al frente, y lo vende en dos colores: blanco estrella y cielo nocturno.

El detalle de diseño más interesante no se ve a simple vista: como no había espacio para los sensores de Face ID en el marco delgado, Apple movió el desbloqueo al botón lateral. Regresa el Touch ID, algo que no pasaba en un iPhone nuevo desde el iPhone X en 2017. Para cualquiera que extrañaba desbloquear el teléfono sin levantarlo hasta la cara, ese cambio pesa más que la bisagra misma.

Detalles que no salen en la ficha técnica

Hay otros dos ajustes de material que pasan casi inadvertidos junto al plegable. El Apple Watch Series 12 recupera el acabado de cerámica, en blanco perla y azul noche, algo que Apple no ofrecía desde el Apple Watch Edition Series 5 de 2019. Y el Ultra 4 estrena una correa Ocean en versión translúcida, la primera vez que ese modelo se ve así.

Son cambios menores comparados con una bisagra. Pero confirman algo: este año Apple no solo tocó el software. También movió materiales y acabados que llevaban casi una década sin cambiar.

Qué hacer con esto

No necesitas comprar nada para notar el cambio más grande. iOS 27 llega gratis el 14 de septiembre hasta el iPhone 11, así que tu pantalla se va a ver distinta esa misma semana, tengas o no el plegable de $47,999. Si el efecto de cristal te resulta demasiado, baja la transparencia desde Configuración el mismo día que actualices, antes de acostumbrarte a algo que después vas a querer cambiar.